No todo lo que brilla es oro

En más de una oportunidad se ha visto “por ahí” algún texto o fotocopia (y frecuente mente fotocopia de fotocopia de fotocopia, etc.) que describe propiedades beneficiosas y hasta casi milagrosas que se logran con el consumo de un determinado producto natural. Algunas de estas propiedades descritas son efectivas y otras no, pero lo peor es que no se mencionan los posibles efectos no deseados que pueden presentarse con su consumo y más aún con un consumo desmedido, y nunca o casi nunca se identifica la persona o institución que escribió dicho texto; en efecto, si nadie firma el documento, nadie es responsable de los que está escrito ni menos existe un respaldo técnico que acredite su veracidad.

 
El objetivo no es desmentir las propiedades de los alimentos naturales sino al contrario, inducir su consumo de manera responsable y prudente. Usualmente los productos naturales tienen propiedades muy beneficiosas para el ser humano, sin embargo estos beneficios están acotados a uno o unos pocos efectos benéficos y no son ni “buenos para todo” ni mucho menos “medicamentos alternativos” salvo si es indicado por prescripción médica.

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